El pasado febrero, el senado estadounidense abrió el debate que respecta a los inmigrantes indocumentados que residen actualmente en Estados Unidos. Originarios de México, Honduras, Guatemala y El Salvador en su mayoría, familias enteras y jóvenes buscan vivir un presente mejor en E.E.U.U. pero las trabas impuestas por el Gobierno de Donald Trump podrían complicar este asunto.

 

Hasta el 5 de marzo de 2018 los jóvenes inmigrantes que habían ingresado al territorio estadounidense, también conocidos como “dreamers” haciendo alusión a la búsqueda de una vida mejor en el suelo norteamericano, estaban bajo la protección del programa DACA (La Acción Diferida para los Llegados en la Infancia o Deferred Action for Childhood Arrivals).

 

El programa fue impulsado en 2012 por el Gobierno de Barack Obama y protegía de la expulsión a inmigrantes que hayan llegado a Estados Unidos antes de cumplir los 16 años. Mediante este programa se les proporcionaba un permiso de trabajo, licencias de conducir y otras facilidades. De esta manera, los jóvenes que antes se encontraban en suelo norteamericano y se criaban como estadounidenses pero trabajaban de manera ilegal, ahora podían llevar adelante una vida tranquila sin tener que temer a ser deportados.

 

En el mes de enero de este año, el presidente Donald Trump propuso al Congreso un plan que permitiría acceder a la ciudadanía a 1.8 millones de indocumentados que llegaron de jóvenes a Estados Unidos, a cambio de 25.000 millones de dólares para construir el muro con México y reforzar la seguridad fronteriza y una serie de cambios al sistema de migración legal.

 

De todas formas, a principios del mes de abril, Trump informó a través de la red social Twitter que no planea hacer ningún acuerdo con el partido demócrata con respecto al programa de Acción Diferida para los llegados en la Infancia (DACA). A partir de la idea de eliminar el programa migratorio que protege a los inmigrantes de la deportación, Trump logrará que 800 mil “dreamers” queden expuestos a la expulsión del territorio norteamericano.

 

Las trabas a la migración legal y el muro considerado para la frontera entre Estados Unidos y México demuestran que el futuro de muchos jóvenes y familias inmigrantes está en manos del Congreso de los Estados Unidos. Se deberá esperar las medidas finales y rogar que se encuentre una vía hacia la ciudadanía para los dreamers.