En el mes de mayo, Estados Unidos llegó a su nivel más alto de inflación de los últimos seis años. Este dato se presentó en el índice PCE publicado el viernes por el Departamento de Comercio de E.E.U.U. y se calculó que el porcentaje de inflación fue del 2,3%.
El índice de precios se basó en los gastos de consumo y se detalló que el mismo aumentó un 0,2%. La cifra general fue influida por el alza en los precios del petróleo y, si bien el incremento en los precios de la energía ayuda, también se llegó al máximo en seis años alcanzando el 2%. Los mismos aumentaron un 0,2% en el mes de mayo.
La Reserva Federal, también conocida como “FED”, aumentó dos veces las tasas en lo que va del año y se prevee que otros dos incrementos lleguen en los meses de septiembre y diciembre. Actualmente, dichas tasas se encuentran entre el 1,75% y el 2%. A menos que la política comercial busque una manera de alterar los planes, los cuatro incrementos anuales ya son un hecho para los Estados Unidos.
Hay un factor que provoca todas estas alteraciones en la inflación y es el pleno empleo. Si bien el pleno empleo suena como algo totalmente positivo para un país, no quiere decir que todos los ciudadanos cuentan con un trabajo sino que se refieren a que el nivel de desempleo es el más bajo posible antes de provocar inflación. Es decir, el pleno empleo suele provocar la inflación.
El empleo, en el mes de mayo, se aceleró provocando que la tasa de desempleo descienda a un 3,8% llegando a su nivel más bajo en los últimos 18 años. Esta información apunta a buenas condiciones en el mercado laboral que podrían dar lugar a la inflación.
Cuando la economía llega a pleno empleo, la Reserva Federal de E.E.U.U sube las tasas de interés para evitar mayores inconvenientes. De todas maneras, según economistas el aumento progresivo de la inflación debería hacer que la FED ponga en marcha un endurecimiento gradual de las tasas de referencia.